27/11/2013
Escrito por Alan Benlolo - Mazkir Jutz de la tnua para el acto de conmemoración al as*****to a Rabin.
En sus épocas de líder político, Rabin declaró: “Existe apenas una manera radical de preservar al ser humano. Sin armaduras, tanques, aviones o fortificaciones de concreto. La solución radical, señoras y señores, se llama Paz!”
Con esto, Rabin nos deja parte de su legado. La idea, el concepto y el reconocimiento de que la única manera que tenemos de vivir tranquilos, es transitar siempre el camino hacia la paz. Así, este señor a quien recordamos hoy nos hace meditar sobre la paz y se presentan las clásicas preguntas ¿Qué es la paz? ¿Es simplemente la ausencia de la guerra? Pero también, si reflexionamos un poco más allá, podemos pensar en cómo debemos entender la paz hoy en día. ¿Debemos entenderla como un medio para vivir más tranquilos o quizás, deberíamos considerar la paz como un fin en sí mismo? El problema de considerar la paz como un medio, es que, siempre habrá otros medios para llegar al objetivo. En ese caso, corremos el riesgo de desviarnos del camino hacia la paz, y que esta nunca llegue. ¡Qué problemático sería eso! En cambio, si consideramos la paz como un fin en sí mismo el cual queremos alcanzar, sin lugar a dudas que podremos conseguirlo. Digo, si en 65 años logramos construir un estado tan hermoso, significantivo y desarrollado como Israel, ¿Porqué no podríamos llegar a conseguir la paz con nuestros vecinos?
Recién hace cuatro años, 14 años después de la caída de Rabin, el primer ministro de Israel Bibi Netanyahu dijo que la única solución posible para el conflicto es la de “dos estados para dos pueblos”. Esto nos demuestra que las intenciones de ver la paz como un fin, deben ser fuertemente reforzadas ya que tanto tiempo después de su muerte, se sigue debatiendo esta posibilidad. ¿Y quién mejor para ser pioneros y tomar esa posta que nosotros no? Desde acá, desde donde podamos.
Hace un rato nada más, en el marco de la actividad organizada por nuestra juventud, se debatía sobre el legado de Rabin. Este hombre propuso un completo cambio de paradigma con respecto al conflicto con el pueblo palestino. En el medio de las negociaciones de paz él dijo:
Los seres humanos no son hechos de acero.
Tienen corazón y alma, gritan y ríen.
Aman y hieren.
Atacan, se hieren, gritan.
Los seres humanos son seres humanos.
Para poder vivir en paz es necesario, en todo conflicto, siempre ver a la contraparte en su condición de par, de ser humano. De otra forma, estaríamos haciendo la paz con un objeto inanimado y no tendría sentido ya que para hacer la paz, se necesitan mínimamente, dos partes en condición de pares. Si nosotros no consideramos al otro como persona, ¿Cómo podemos esperar que nos consideren a nosotros como seres humanos?
Hoy en día hay muchos encasillamientos. De un lado se dicen cosas como: “son un ejército n**i facista”, “ellos son un pueblo genocida”, “son unas bestias inescrupulosas” “mandan a sus hijos a morir en la guerra”. Mientras que del otro dicen: “no hay con quien hablar”, “a ellos no les importa la vida humana”, “educan a sus hijos para que exploten en centros comerciales”, “habrá paz solo cuando ellos quieran a sus hijos más de lo que odian a los nuestros”.
Pensemos un poco estos discursos. En ninguno se puede reconocer las intenciones de hablar de paz y mucho menos de hacer la paz. Pero por sobre todo no encontramos la identificación de la contraparte como personas. Es necesario, querida comunidad, que en todo conflicto veamos a la contraparte como ser humano. Y no estoy haciendo simplemente una autocrítica, no, estoy diciendo que si queremos cambiar las cosas, las dos partes deben cambiar su forma de verse entre sí. Si encasillamos a alguien o a algún sector, probablemente ese encasillamiento se mantenga estático. Sin embargo, si damos el beneficio de la duda, las cosas podrán cambiar más fácilmente.
Antes de continuar quiero compartir una tercer frase de Rabin hablando del conflicto en el medio oriente.
“Yo quisiera firmar un acuerdo de paz con el Príncipe de Mónaco y la Reina de Holanda, pero la paz se firma con los enemigos y Arafat es el principal enemigo”.
Al decir esto Rabin dejó pensando a una generación entera ! ¡Claro! ¡Te juro que no me había dado cuenta! Si quiero hacer la paz, la tengo que hacer con un enemigo. Nunca podré elegir con quien hacerla. Siempre la paz va a tener que hacerse entre dos contrapartes que no se lleven bien. Y eso, eso es lo más lindo que tiene este concepto. El de aceptarnos cada uno con nuestras diferencias, con el objetivo de convivir mejor y juntos.